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¿Por qué traicionó Judas a Jesús?


Pregunta Elizabeth: ¿Cómo podemos entender Juan 13:27?

Juan 13:27

Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

¿Le dio Jesús permiso a Judas para traicionarlo?

¡Qué interesante! ¿Fue Judas un instrumento involuntario de Satanás? ¿Le dio permiso Jesús a Satanás para que obrara a través de Judas?

Judas fue llamado por Cristo igual que los otros discípulos. Durante tres años estuvo al lado de Cristo y de los discípulos ministrando a la gente. Cada día estuvo expuesto a la gracia y sabiduría de Cristo. Fue con los doce a predicar las buenas nuevas y vio los milagros, las liberaciones y las señales. Pero de él dijo Cristo: “uno de ustedes es diablo”, es decir, un acusador, como el Diablo.

Jn. 6:70-71

Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

Jesús no dijo que Judas fuera un creyente que rechazaría al final el camino de la salvación. Más bien, dio a entender que Judas siempre había sido un hijo de perdición. En su oración sacerdotal dijo:

Jn. 17:12

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

Para Jesús no fue una sorpresa que Judas lo traicionara porque él conocía la profecía de David:

Sal 41:9

Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.

Por eso Jesús nunca lo vio más que como un diablo, como un hijo de perdición. Pero, ¿Cómo es posible que los discípulos no se dieran cuenta? Durante tres años vivieron juntos y sirvieron juntos. Judas era el tesorero del grupo. Pero los discípulos nunca se dieron cuenta de que Judas tenía solo la apariencia sin tener la realidad en su corazón.

A veces es muy difícil saber si alguien es un verdadero cristiano o no. Judas era un excelente imitador. Cuando Jesús dijo que uno de los doce lo iba a entregar, ninguno de los discípulos pensó en Judas.

Mt. 26:21-22

Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?

Todos se preguntaban: ¿Seré yo, Señor? Judas los había engañado a todos. Judas era la cizaña sembrada por el diablo que al principio no se podía distinguir del trigo. Judas es el prototipo de muchos Judas que se encuentran en la iglesia actual.

Judas no fue un instrumento involuntario, fue un instrumento que se puso voluntariamente al servicio de Satanás:

Jn. 13:2

Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

Satanás puso en su mente la idea de traicionar a Jesús y Judas la abrazó. La hizo suya.

Lc. 22:3-6

Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.

Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.

Satanás siempre está al acecho. El pecado siempre está a la puerta. Primero es solo un pensamiento, una sugerencia. No tienes que aceptarla, más bien debes rechazarla. Pero si la aceptas y la consideras, te empieza a gustar y finalmente te la apropias. Eso es lo que hizo Judas.

Fue él quien fue, fue él quien habló, fue él quien se comprometió.

Esa noche Jesús lavó sus pies, pero cuando Jesús le dio el pan mojado mientras comían la Pascua, en lugar de reaccionar, en lugar de arrepentirse, Judas le entregó completamente su corazón a Satanás:

Jn. 13:21-30

Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.

Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?

Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.

Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.

Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.

Al decirle Jesús: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”. Le estaba diciendo: Yo sé quien eres. Yo conozco tu plan. Yo sé que te has sometido voluntariamente a Satanás para traicionarme. Pero también sé que mi tiempo ha llegado para ir a la cruz y morir por la humanidad. Así que lo que vas a hacer, hazlo pronto.

Cuando Judas vio el resultado de su traición sintió remordimiento:

Mt. 27:3-5 NVI

Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. —He pecado —les dijo—porque he entregado sangre inocente. —¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú!

Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.

En este pasaje, la versión Reina Valera dice que Judas se arrepintió. Pero no es correcto. La palabra griega metamelomai significa lamentarse, sentir pesar, o como la traduce la NVI, sentir remordimiento. La palabra griega para arrepentimiento es metanoia.

Judas nunca se arrepintió y terminó suicidándose. Nunca fue salvo, nunca nació de nuevo, su fin fue la condenación eterna.

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